lunes, 27 de octubre de 2014

El otro cielo.-

En este cuento Julio Cortázar hace un juego entre lugares y épocas diferentes. El relato cuenta dos vidas distintas, una vida en la capital argentina, Buenos Aires y otra totalmente distinta en París. Su vida real es la que vive en Argentina, el protagonista es corredor de bolsa y su día a día es completamente monótono, rutinario, sin nada interesante, lleno de obligaciones, caracterizado por la falta de diversión y la cotidianidad, donde la única actividad era sentarse en el sofá junto a su madre y su novia Irma y conversar mientras tomaban un café. Una vida menos placentera e intensa. La vida en París es imaginaria y ficticia, donde el protagonista huye para escapar de su monótona vida y donde se junta con prostitutas y proxenetas, en este “cielo” él es una persona libre, donde no está ligado ni a su novia ni madre. Una vida mucho más arriesgada. El hecho que envuelve este cuento son los continuos crímenes que comete Laurent, el estrangulador. Por estos barrios conoce a una prostituta llamada Josiane , gracias a la amenaza de Laurent, ese miedo le servía de estar más tiempo con ella y recorrer los pasajes y las galerías cubiertas , debilidad del protagonista. Tras la detención y muerte de Laurent, llamado en realidad Paul el marsellés sus citas con Josiane finalizaron y más aún cuando se casó con Irma. Finalmente el protagonista se acaba alejando definitivamente de París, de los pasajes y las galerías, empujado por las obligaciones familiares, el matrimonio y el trabajo y se siguió preguntando por que tras la muerte del asesino no continuo viendo a Josiane. La desaparicion de ese mundo , de esa vida en Paris , viene motivada por dos muertes, la muerte del sudamericano y la de Paul. Lo fantástico de este cuento es la doble localización entre Buenos Aires y París, el hecho de no saber en qué momento se encuentra el protagonista, el problema en saber si lo que se está contando lo llega a vivir de verdad o es fantasía. Cortázar realiza un magnifico juego entre los diferentes niveles de representación, mostrando una argentina del siglo XX con los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial o la bomba de Hiroshima y París del siglo XIX , con los barrios de prostitutas y la guillotina.

Andábamos sin buscarnos...


No se culpe a nadie

“No se culpe a nadie” de Julio Cortázar, se trata de un hombre anónimo que está preparándose para encontrar a su mujer. Ellos tienen planes para ir de compras para escoger un reglao de casamiento. Sin embargo, antes de ir, el hombre decide ponerse un pullover porque hace fresco afuera. Inicialmente, está relajado y silba mientras trata de poner el brazo en la manga, pero saca el brazo cuando el dedo se siente extraño. Trata otra vez con la otra mano, pero es aun más difícil. Intenta poner la cabeza adentro al mismo tiempo de meter el brazo, pero empieza a sentir calor y no puede escapar. Se da cuenta de que probablemente haya metido la cabeza en una de las mangas, pero si fuera así, una mano podría salir, y ninguna de los dos puede.Por suerte, la mano derecha finalmente asoma al aire frío, y la usa para buscar el borde de la lana. A pesar de todos sus esfuerzos, continúa encontrando sólo la camisa, cada vez más arrugada. Desea una silla para respirar y descansar un rato, pero ha perdido su orientación en la habitación. Aunque considera sacarse el pullover completamente, la mano derecha sigue yendo y viniendo, mientras la mano izquierda le duele cada vez más.Él sabe que hay una ventana cerca y abierta, pero en toda la confusión, cae por la ventana al aire libre desde el duodecimo piso. Aunque el fin no lo dice explícitamente, el lector puede suponer que el hombre se ha muerto. Los eventos del cuento parecen bastante tontos y fantásticos incialmente; ¿cómo es posible que un hombre se pierde en un pulóver? Es tentador rechazar el cuento como una fantasía exagerada y quizás cómica, pero a pesar de eso, el cuento nos deja con una sensación inquietante. Algo extraño y peculiar pasa que resulta en la muerte del hombre de un modo espantoso. Su muerte parece aun más espantosa porque el hombre no estaba haciendo algo arriesgado. Por eso, lo que sucede señala un mensaje bastante siniestro; parece que la muerte está cerca siempre, y cualquier día en cualquier momento, uno puede morir.

La Felicidad!




Continuidad de los parques

La obra nos habla de una persona común acomodada en su sillón favorito que descansa luego de su extenuante jornada de trabajo. Él realiza un extraño viaje hacia el interior de una novela, o más bien lo escrito viaja hacia él; para hacer honor a la verdad no se esclarece el fenómeno en su totalidad, por lo que no queda claro qué es lo que realmente ocurre, qué pasa o cómo se lleva a cabo. Estas realidades se confunden y entremezclan en una hacia el fin de la historia, enlazándose entra ellas a través de objetos comunes y acciones repetidas. Al comienzo del cuento, un hombre lee una novela, describen su entorno: una pieza que mira a los robles y un sillón de terciopelo; posteriormente, la historia cambia, a lo que les sucede a los otros personajes del relato. Ellos se hallan en una foresta, se narra su furtiva historia de amor como si se hubiera llevado a cabo desde mucho tiempo atrás y se describe un plan que se cumpliría a toda costa, argumentando que no existe otra opción, que cada segundo tiene su propósito marcado desde siempre. Poco a poco los dos hechos, la existencia del lector en la narración y la necesidad de terminar con un obstáculo por parte de los amantes para verse liberados, se funden como si la realidad fuese una. Los amantes se separan y el bosque de robles narrado semeja la foresta, el personaje masculino camina por los pasadizos descritos al inicio de la obra en la realidad verdadera; él se encuentra avanzando con un cuchillo en las cercanías de la habitación del sillón de terciopelo que daba la espalda a la puerta. ...Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela...
En resumen, la historia que culmina con la posible muerte del lector narrado pertenece al realismo mágico y posee un carácter cíclico que se expresa no tanto en la repetición de la misma acción muchas veces, sino en la tendencia de los hechos hacia el mismo punto lo que es recalcado por la insistente aparición de elementos dentro del texto.
El hecho al que se dirigen todos los sucesos y al cual se orientan los objetos es el único al que se puede llegar puesto que el protagonista y el entorno general lo ha decidido así, es por ello que podemos decir que la hipótesis se comprueba.
 La obra que al ser sometida a un análisis vago puede ser encasillada en el realismo fantástico, es en realidad del Realismo Mágico, puesto que conserva las características que este postula como es el que no exista nada que invalide su aceptación como totalmente valedera. Claro que se debe tener en cuenta las peculiaridades que utiliza en su prosa Julio Cortazar.

Entrevista 1983


Carta a una señorita en Paris

El padre de Julio abandonó a su madre cuando él tenía tan sólo seis años, y nunca más regresó. Se puede decir entonces que el escritor tuvo una infancia muy dura y repleta de dificultades. Asimismo, a la edad de 34 años, obtuvo el título de traductor público de inglés y francés, tras cursar en nueve meses estudios que normalmente llevan tres años. Este gran esfuerzo le provocó síntomas neuróticos, pero uno de ellos (la búsqueda de cucarachas en la comida) se le curó tras escribir el cuento Circe, y otro de ellos tras este cuento, Carta a una señorita en París.
Carta a una señorita en París fue publicado en 1951 y se cataloga en la literatura fantástica, literatura fuera de lo real. Carta a una señorita en París está escrito en primera persona y tiene cierto aire fantástico a la vez que verosimilitud. Como es un cuento, el texto no es extenso y tiene un vocabulario culto y refinado, característico de Cortázar. El texto tiene dramatismo y misterio, mantiene al lector en suspenso y es capaz de transmitir lo que sucede en el cuento a la mente del lector. La narración está a cargo del protagonista, cual nombre no se menciona. El protagonista le escribe una carta a Andrée, su amiga que se encuentra en París, en la cual le cuenta del evento que le sucede al menos una vez por mes; vomitar un conejito. El protagonista cuida el apartamento de Andrée en Buenos Aires, Argentina, mientras ella está en Francia, pero la situación de vomitar conejos le preocupa. Cada vez vomitaba más conejitos y pensaba en matarlos, pero algo dentro de él no se lo permitia. El narrador continuaba vomitando conejitos hasta llegar a los once. No sabia que hacer con los conejitos, pero luego decidió encerrarlos de día en un armario y soltarlos de noche en el apartamento y darles hojas de trébol para que comiesen. En la carta el narrador se disculpaba por los daños que los conejitos le estaban causando a los muebles y al apartamento en general. Un día el narrador decide acabar con los conejos, que ya estaban todos feos y viejos. El ambiente en que se desarrolla el cuento es un ambiente de temor e inseguridades. Todo el tiempo el protagonista está condenado y resignado a la situación de vomitar conejos. Pareciera que la vida ya no tiene sentido para él y tiene que vivir como si estuviera luchando en contra de los problemas que le afligen.
Cortázar hace descripciones exquisitas que te llevan a una imagen muy real a pesar de lo fantástico en la escena. “Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas.” esta cita del cuento, relata como era el proceso de vomitar los conejos y lo que él siente al momento que el conejito sube por su garganta. Algo tan irreal, como lo anterior, puede ser tan imaginable debido a la forma en que Cortázar describe el proceso utilizando unas palabras que te hacen sentir que el conejito te sube por la garganta.